Talla muy buena:
Diamantes tallados cumpliendo requisitos sumamente estrictos respecto al
porcentaje de la profundidad y el porcentaje de la tabla. Estas excelentes
proporciones optimizan el fuego y el brillo de los diamantes.
Talla buena:
Diamantes tallados con proporciones aceptables, pero no perfectas. Por lo
general, tienen muy buen brillo y fuego y son una joya excelente.
Talla media: Diamantes tallados con proporciones menos perfectas. Han
sido tallados para sacar el máximo provecho del peso de la piedra,
sacrificando el fuego y el brillo. Tienen menor valor o precio que los
diamantes que tienen una talla buena y muy buena, pero carecen del brillo y el
centelleo (destellos) que la gente espera de un diamante.
Talla deficiente:
Diamantes tallados de manera deficiente, con unas proporciones y un acabado
que, a simple vista, le dan una apariencia relativamente muerta. No
recomendamos este tipo de piedras para joyería fina.
Profundidad: La
altura de los diamantes medida desde el culet hasta el fondo de la gran
faceta de la tabla en la parte superior.
Porcentaje de la
profundidad: La altura de los diamantes medida desde el culet
hasta la tabla dividida por su anchura. El porcentaje de
profundidad es esencial para dar brillo y fuego a los diamantes: un porcentaje
de profundidad demasiado bajo provocará que la luz se escape de la piedra, lo
que hará que los diamantes pierdan destellos.
Puro al ojo:
Diamantes que no tienen inclusiones visibles a simple vista -sin inclusiones a
ojo-. Esta aseveración normalmente es cierta para todos los diamantes con un
grado de SI-1 o superior en la escala de pureza.
Faceta: Las
superficies planas pulimentadas de un diamante. Por ejemplo: los diamantes
redondos talla brillante tienen 58 facetas contando el culet.
Fuego: La
luz coloreada que se refleja desde el interior de los diamantes. La luz blanca que
entra en la piedra se despliega en los diversos colores del arco iris al igual
que en un prisma. Sólo puede conseguirse un buen fuego con proporciones muy
buenas o excelentes. En el comercio, también se denomina refracción
o, con mayor frecuencia, dispersión.
Fluorescencia:
Un resplandor, habitualmente de un tono azulado, que emana de algunos
diamantes al ser expuestos a la luz ultravioleta. Debe evitarse una fuerte
fluorescencia, pero una tenue fluorescencia no suele afectar a la apariencia
de un diamante. De hecho, algunos clientes prefieren una fluorescencia azul
tenue o moderada porque puede hacer que un diamante de color amarillento menos
costoso parezca más blanco o incoloro a la luz del día.
Filetín: La
banda estrecha alrededor de la circunferencia exterior de los diamantes. Al
engastar un diamante en una joya, habitualmente se engasta alrededor del filetín. Un filetín puede ser natural -parece haber sido pulido con chorro de
arena- o facetado -pulido como el resto del diamante-. Uno u otro es válido,
dado que influye muy poco en la belleza general de los diamantes.
Inclusión: Una
impureza en el interior de un diamante, tales como un punto o una
irregularidad en la estructura de cristal de la piedra. Éstas pueden incluir
una nube, una fractura, un diamante dentro de otro más grande, líquido, etc.
Las inclusiones pueden ser visibles ya sea a simple vista (por lo general, los
de pureza SI-3 e inferiores), o visibles únicamente con una lupa de aumento.
A menor número de inclusiones, más fino es el grado de pureza, resultando más
caro y con mayor aumento de valor.
Calidad de la talla
("make"): La calidad del acabado y las proporciones de
los diamantes acabados. Una buena calidad de talla tendrá las proporciones que
optimizan al máximo el brillo y el fuego. Una calidad de la talla deficiente
disminuirá los destellos y el fuego debido a la pérdida de la luz cuando pasa
a través de la piedra.
Pabellón (culata):
La mitad inferior de los diamantes, desde la parte por debajo del filetín hasta el culet
en la parte inferior. Si el pabellón es demasiado profundo o demasiado
plano, dejará escapar la luz y los diamantes perderán fuego
y brillo.
Punto: Una
medida de peso de los diamantes. Un punto equivale a 1/100 de quilate. Un
diamante que pese 0.50 quilate se dice que pesa 50 puntos. No se refiere al
número de facetas.
Pulido: Una
clasificación que se otorga al acabado exterior de una piedra. Los grados del
pulido van de deficiente a excelente. Un buen pulido es de crucial importancia
para obtener el máximo brillo de los diamantes, pero se requiere un ojo experto
para distinguir entre los grados de pulido. Las facetas extra son comunes para
eliminar parte del diamante en bruto, así como líneas de grano superficiales
que resultan visibles sólo con lupa o microscopio.
Destello: La
combinación del fuego (dispersión) y el brillo. La cantidad de luz que
reflejan los diamantes al moverlos. En ocasiones, los comerciantes más antiguos,
incluidos nosotros, lo denominamos centelleo.
Simetría:
Un grado dado por la uniformidad general de una piedra tallada, que puede ser
de deficiente a excelente. La simetría deficiente afecta el destello y el
fuego de los diamantes, debido a la pérdida de luz cuando ésta pasa a través de la
piedra y sale para volver al observador. Recomendamos únicamente diamantes
con una simetría de buena a excelente.
Tabla (mesa o meseta):
La amplia faceta plana en la parte superior de los diamantes. Si la faceta de la
tabla es demasiado grande o demasiado pequeña, a menudo indica unas
proporciones deficientes en general. Las proporciones deficientes afectan al fuego y al brillo de los diamantes.
Porcentaje de la tabla:
La anchura de la tabla dividida por el diámetro total de los diamantes. El
porcentaje de la tabla tiene una importancia fundamental para producir el
destello y el fuego en un diamante.