El origen del Día de la Madre como fecha
señalada para el homenaje a la figura materna se remonta a una
tradición pagana de la Grecia Antigua de adoración y entrega de
ofrendas a Rhea, madre de algunos de sus dioses, que tenía lugar al
inicio de la primavera.
Durante el siglo XVII, los sirvientes y empleados de grandes mansiones
disponían de un domingo libre -Domingo de Madre- para visitar a su
progenitora y entregarles un regalo.
En Boston, a finales del siglo XIX, se inició la celebración del Día
de la Madre para honrar a aquéllas que habían perdido a sus hijos en
el ejército.
La celebración cesa para reaparecer poco después en un sentido más
cercano al original: como reconocimiento y muestra de gratitud a quien
nos ha dado la vida.