La ciudad de Amberes cuenta con el privilegio de
ser considerada la capital mundial del diamante, en su condición de
plaza transaccional del 80% de piedras brutas y del 50% de piedras
talladas.
La estabilidad mundial en los precios -entendida aquí como la escasa
probabilidad de una caída de los mismos- se explica por las acciones
que la De Beers Central Selling Organization lleva a cabo sobre el
control de calidad de la oferta, por sus mecanismos de
comercialización y por su condición de gran productor y propietario de
grandes yacimientos.
En torno a mil quinientas compañías se dedican en Amberes a
actividades directa o indirectamente relacionadas con los diamantes.